Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Hombre hablador, nunca hacedor.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Zamarra vieja, más calienta que una nueva.
A caballo comedor, cabestro corto.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Noche toledana. (Irse de farra).
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Ley puesta, trampa hecha.
Al engaño, con engaño.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Variante: Es la misma gata, pero revolcada.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Tan rápido como un chisme.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Rey nuevo, ley nueva.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Puso pies en polvorosa.
Ojo al parche.
Dinero llama a dinero.
El buen vecino, arregla el camino.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
O Corte o cortijo.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Del cuero sale la correa.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
A palabras vanas, ruido de campanas.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.