Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Como turco en la neblina.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Variante: Un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
Más enseñan las manos que los labios.
Cada gallina a su gallinero.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
El que más mira menos ve.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Orden y contraorden, desorden.
Santo que mea, maldito sea.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Abril frío, poco pan y poco vino.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Casa de Dios, casa de tos.
Lo que fuere sonará.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Quien calla otorga
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
La abadesa más segura, la de edad madura.
A las diez en la cama estés.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Dios, si da nieve, también da lana.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Dicen que la educación se mama.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
El arbolito desde chiquito.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.