Quien madruga ojeras tiene.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Hoy no se fía, mañana sí.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Escucha tu corazón... que sabe.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Caer para levantarse, no es caer.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
El hombre propone y Dios dispone.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Picha española no mea sola.
Pan duro, pero seguro.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
Para baina de oro, cuchillo de plomo.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Cambiar de opinión es de sabios.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
De tales devociones, tales costurones.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
No se nace caballero: hay que saber serlo.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
El vino puro dirá quién es cada cual.