Caballo manco no sube escalera.
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
A quien presta nada le resta.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
El comer, es maestro del beber.
Hombres de noche, muñecos de día.
El perro que raspa,no muerde.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Cada medalla tiene dos caras.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Te casaste, te entera.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
A gran chatera, gran pechera.
Cual más, cual menos, toda la lana es pelos.
Las palabras se las lleva el viento.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Buen moro, o mierda u oro.
Donde dije digo, digo Diego.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
Reza, pero no dejes de remar.