El buen traje encubre el mal linaje.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Hacer pinitos.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
El perro que mucho lame, chupa sangre.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Corrido va el abad por el cañaveral.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
A buen juez, mejor pastor.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Plata en mano, culo en tierra.
El mosquito de uno es el camello de otro.
De los placeres sin pecar el más barato es el cagar.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Más vale dar que la carga llevar.
Beneficios son cadenas de obligación.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Pase mayo, y pase pardo.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Dichosos los ojos que te ven.
A la bota, darla el beso después del queso.
Que cada cual espante sus pulgas.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Jugar la vida al tablero.
En el bosque no hay pájaros gordos.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.