Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
A Seguro se lo llevaron preso
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Lo malo nunca es barato.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Es más listo que el hambre.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
El que mucho analiza, se martiriza.
A Dios, nada se le oculta.
A consejo de ruin, campana de madera.
Bien te quiero y mal te hiero.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
A buen bocado, buen grito.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Limosnero y con garrote.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Es puerco de la misma manada.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
El que apurado vive, apurado muere.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Ser más bueno que el pan.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
De lo vedado, un solo bocado.
Abril, uno bueno entre mil.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.