Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
Niño mimado, niño mal educado.
Fue por lana y salió trasquilado.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Dime caldero, que el caldero me llevo.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
No dejar títere con cabeza.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
El árbol que no da frutos, da leña.
Año de brevas, nunca lo veas.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
En la duda, ten la lengua muda.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Foso y vallado, buen cercado.
El necio cree que todo lo sabe.
Ignora al ignorante.
A barba muerta, obligación cubierta.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Esto es pan para tu matate.
Ítem de lista viñeteada
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
Hambre larga, no repara en salsas.
No tiene un pelo de tonto.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
No importa que nazcan chatos nomás que respiren bien.
Es un pillo de siete suelas.
De lo vedado, un solo bocado.
El mejor escribano echa un borrón.
Cargos son cargas.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
No hay caracol que no tenga vuelta.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Más feliz que marica con dos culos.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Dar en el clavo.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Agua encharcada, hervida después de colada.
La puta y la coneja, cuanto más se lava más negra semeja.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.