La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
La buena hija dos veces viene a casa.
No hagas mal y no habrás miedo.
La virtud en sí es un premio
Foso y vallado, buen cercado.
Callen barbas y hablen cartas.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A calza corta, agujeta larga.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Bella por natura, hasta la sepultura.
No hay don sin din.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Ojo al parche.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Hablar con el corazón en la mano.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
El amor y el reloj locos son.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Riña de amantes, agua referescante.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
Mal de locura, solo la muerte cura.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
El papel que se rompa él.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Bien urde quien bien trama.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
A cada paje, su ropaje.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Pa' todo hay fetiche.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
El casado casa quiere.