Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
El amor enseña a los asnos a bailar
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Ese huevito quiere sal
Donde hay nobleza, hay largueza.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Bueno está lo bueno.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Ovejas bobas, donde va una, van todas.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
A quien mucho tiene, más le viene.
Cazador y cazado confían en Dios.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Amor y dolor son del mismo color.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
En bote pequeño la buena mermelada.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Mal huye quien a casa torna.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
A la vejez, cuernos de pez.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Mujer enferma, mujer eterna.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.