El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Para todos hay un cementerio.
Dios acude siempre.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
El amor mueve montaña.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Casa nueva, no habites en ella.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Acertó a mear el buey en la calabaza.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
De cuero ajeno, correas largas.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
A la mujer brava, la soga larga.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Hacer la plancha.
Lo pasado, pisado.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Hija, no comas lamprea, que tienes la boca fea.
Ayer putas y hoy comadres.
Dar palos de ciego.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
La ocasión asirla por el guedejón.
La lengua queda y los ojos listos.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
De buena semilla, buena cosecha.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente, pero desborda el río.
Para pelear se necesitan dos.
El amor no quiere consejo.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Quien hijo cría, oro cría.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Antes de meter, prometer.
Dios no se queda con nada de nadie.
Puta me ha de hacer esta burra que me lleva a los pastores; y guiábala ella.
Andarse por las ramas.