Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Cada uno muere de su vicio.
Sacar las castañas del fuego.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
El vino comerlo, y no beberlo.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
El comer, es maestro del beber.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Dan darán, dicen las campanas.
Arroz y merluza, melón y pepino, nacen en agua y mueren en vino.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Cabeza casposa, poco piojosa.
De padres gatos, hijos michinos.
Cuando borrachos hay, madre falta.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Quien se baña al día una vez, ya es tildado de burgués.
Por unas saludes, no te desnudes.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Chico bache y grande caída.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Ojo por ojo, diente por diente.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
No es na el bailar sino saber dar la vuelta.