El que más madrugo, un talego se encontró.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Con los descuidados, medran los abogados.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Buen oficio es no tener ninguno.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
El río pasado, el santo olvidado.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
El viejo que se cura, cien años dura.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Más cura el tiempo que soles y vientos.
El sol brilla para todos.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Este navega con banderita de pendejo.
Pan duro, pero seguro.
La vecindad es fuente de amistad.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Los caballos blancos y los pendejos, se distinguen desde lejos.
A buenas horas, mangas verdes
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Zurcir bien es más que tejer.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
A la mujer no la cates, no es melón.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Camino malo, pásalo pronto.