Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Hombre refranero, medido y certero.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
De ovejas blancas, nacen corderos negros.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Lo escrito, escrito esta.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Buenas cartas a veces pierden.
Pan no mío, me quita el hastío.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
El que se apura, poco dura.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Dinero en la bolsa, hasta que no se gasta no se goza.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
Dar antes que amagar.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
A como come el mulo, caga el culo.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Cuando suena el tiro, ya la bala ha salido.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.