La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El dinero hace al hombre entero.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Acometer hace vencer.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
A las obras me remito.
Amar sin padecer, no puede ser.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Llegaste como caído del cielo.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Más vale creerlo que irlo a ver.
La envidia acorta la vida.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Dar gato por liebre, no solo en las ventas suele verse.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Amor y señorío, no quieren compañía.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Campo bien regado, campo preñado.
El amor es el oficio de la mujer y la amistad el oficio del hombre
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.