Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Trato es trato.
El trabajo es tan feo que hasta pagan por hacerlo.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Hay desgracias con suerte.
Moza reidora, o puta o habladora.
El vino y la verdad, sin aguar.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Al agradecido, más de lo pedido.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Campo florido, campo perdido.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Hay gustos que merecen palos.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
La muerte es puerta de la vida.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
De bien en mejor.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Bien muere, quien bien vive.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Nadie da lo que no tiene.
De esa manera, mi abuela.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Riña de amantes, agua referescante.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Aguas tempranas, buena otoñada.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.