Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
A fullero, fullero y medio.
Estas son de mi rodada.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Abierto el saco, todos meten la mano.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
El uso hace al maestro.
De casa del abad, comer y llevar.
Para alcanzar, porfiar.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
El casado casa quiere.
Ante la duda, la más madura.
Lo quiero, para ayer.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Pronto y bien no hay quien.
Borrón y cuenta nueva.
Por el interés te quiero Andrés.
Difama, que algo queda.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
A mucho amor, mucho perdón.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
No hay grandes hombres para el ayuda de cámara.
Aguas de Abril, vengan mil.
Casa y potro, que lo haga otro.
Más querría servir que recibir.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Dar un cuarto al pregonero.
Haz favores y harás traidores.
Al bobo, múdale el juego.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.