Hay que andar más tieso que un ajo.
Dar el consejo y el vencejo.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Cuentas claras, amistades largas.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Renegad de viejo que no adivina.
Nada complicado da buen resultado.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Eso son otros veinte pesos.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Caminando se hace de mulas Petra.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes.
Madurar viche.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Amor nuevo, olvida el primero.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
El relajo es dulce después del trabajo.
La mejor caridad es la justicia para todos
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Al lavar de los cestos haremos la cuenta.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Si no te vas a beneficiar, dejas que el otro se joda.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Mira antes de saltar.