Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
A palabras vanas, ruido de campanas.
El buen hijo a su casa vuelve.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Poca hiel hace amarga mucha miel.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Dolor de viuda, bien poco dura.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Obra con amores y no con buenas razones.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Más vale despedirse que ser despedido.
Burro empinado, por hombres es contado.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Para el avaro, todo es caro.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Vino sacado hay que gastarlo.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
Por el color se vende el paño.
Quien solo come ajo, no hará buen trabajo.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
En otoño la mano al moño.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
Este arroz ya se coció.
Lo dicho, dicho está.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
Donde hay juncos, agua hay junto.
El que manda, manda.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.