En Marzo tres hojitas tiene el ajo.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Bailar con la más fea.
El corazón no habla, pero adivina.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Este es carne de cañón.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
A la hija muda, su madre la entiende.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Quien aprisa asa, quemado come.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Año tardío, año medio vacío.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
Septiembre frutero, alegre, festero.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Nuestro gozo en un pozo.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
El vientre lleno aunque sea de heno.
No hay viejo sin dolor.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Las palabras no cuestan plata.
Una buena dote es un lecho de espinos
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.