La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Si falta la comida, torcida va la vida.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
El pasajero se conoce por la maleta.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Según el soldado, así se le da la boleta de alojado.
A nadie le amarga un dulce.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
Boca seca hace bolsa llena.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
Ya apareció el perdido, y más valía que no hubiese aparecido.
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Para enfermedad de años no hay medicina.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
El que fía, salió a cobrar.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
El hombre después que le roban, pone candado.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Quien hace casa o cuba, más gasta que cuida.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Ni por salvar la vida es licita la mentira.
Para su madre no hay hijo feo.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
No es solo saber sumar, sino que hay que saber restar.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Cada maestrito tiene su librito.