Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Roma, acuerdos y locos doma.
La mujer es gente en la letrina.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Amor de corneta, de diana a retreta.
El uso hace al maestro.
Nadie tropieza mientras está acostado en la cama.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
De puta a puta, taconazo.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Hay que predicar con el ejemplo.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
A cazuela chica, cucharadica.
Barba remojada, medio afeitada.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
A barba muerta, poca vergüenza.
Bien sabe la chica, en donde le pica.
En Octubre caída de hojas, ubre y lumbre.
A medida del santo son las cortinas.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Está como abeja de piedra.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Tienes más cara que un saco perras.
Enero desaloja las camas
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
De la vista nace el amor.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.