Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Haciendo y vendiendo irás subiendo.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Más vale dar que la carga llevar.
Mientras puedes estar sentado, no estés levantado.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Quien destaja no baraja.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Para que no se espante el borrico por delante.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Irse por los cerros de Úbeda.
Basura es todo lo que en el suelo se barre, y aunque remonte a las alturas, cuando baje seguirá siendo basura.
Para alcanzar, porfiar.
Beber, hasta la hez.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Parece barril sin fondo.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
A gran subida, gran caída.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Levantarse con el pie izquierdo.
De la carta al timón, al revés la corrección.
De padres asientos, hijos taburetes.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Obra acabada, a dios agrada.
Con pan, hasta las sopas.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
Agrada, quien manda.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Bueno está lo bueno.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.