La fe mueve montañas.
De cuero ajeno, correas largas.
Foso y vallado, buen cercado.
A las obras me remito.
Hasta que el cuerpo aguante.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Araña de día, carta o alegría.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Ir por lana y volver trasquilado.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Al mal dar, tabaquear.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
A refajo verde, ribete encarnado.
Lo quiero, para ayer.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Aquel que guarda siempre tiene.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
A caballo comedor, cabestro corto.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
El que come y canta loco se levanta.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Mientras descansa está haciendo adobes.
Donde humo sale, fuego hay.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Barba bien bañada, medio rapada.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Mal es acabarse el bien.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
¿Fiado?. Mal recado.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Vino y mujer, te dan la vuelta y te ponen al revés.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
El que más chifle, capador.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Cuanto mas alto es el bambú, más bajo se encorva.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
De Jaén, o fuleros o malajes.
El uno por el otro la casa sin barrer.
A consejo malo, campana de palo.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.