Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Pocos pelos, pero bien peinados.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Otro gallo le cantara.
Quien aprisa asa, quemado come.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Nada necesita quien tiene bastante.
Peor es mascar lauchas
Real que guarda ciento, es buen real.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Buena vida, padre y madre olvida.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Los burros se buscan para rascarse.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
La necesidad tiene cara de hereje.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Tiene más miedo que vergüenza.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Buscarle cinco pies al gato.
A tambor mayor, diana no.
Mediado enero, mete obrero.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.
Tranquilidad viene de tranca.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Como chancho en misa.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
la ropa son alas.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Adonde no te llaman, no vayas.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Como vives, juzgas.
En llegando San Antón, ninguna niebla llega a las dos.
Lo que siembres, recogerás.
Lo que no conviene no viene.
El sol brilla para todos.