Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
No saber de la misa la media.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Como se vive, se muere.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
El que no cojea, renquea.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Del precipitar nace el arrepentir.
Ser más bueno que el pan.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Hacer un hueco para tapar otro.
Averiguelo, Vargas.
Más vale bueno que mucho.
Hacerse el de la oreja mocha.
Persevera y triunfarás.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Escritura es buena memoria.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
A cama chica, echarse en medio.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Ir por lana y volver trasquilado.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
Mojarse el potito.
Al mal paso, darle prisa.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Al que bien sabe podar, la mejor viña le has de dar.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Ocio, ni para descansar.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Conócete a ti mismo.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Espéjate para que veas cómo eres.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
El más avisado cae.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Arrimar uno el ascua a su sardina.