Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Para su madre no hay hijo feo.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Lo que se ve, se aprende.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Es más fea que una noche oscura.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Faldas largas, algo ocultan.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
La oprtunidad la pintan calva.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Desnudos nacimos, y todo nos parece poco para vestirnos.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Cabello crespo, calvo presto.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
De boca para fuera.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Hacerse el de la oreja mocha.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Aseada aunque sea jorobada.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Arriba canas y abajo ganas.
Gatos y mujeres, buenas uñas tienen.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
La abundancia da arrogancia.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Parejo como las calles de León.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Más fea que un carro por debajo.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Después de que baile bien aunque sea fea.