Buena, por ventura; mala, por natura.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Abusar es mal usar.
Matar dos pájaros con una piedra.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Averiguelo, Vargas.
Como chancho en misa.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Va para atrás como el cangrejo.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
Bueno de asar, duro de pelar.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Ante la duda, la Charly.
Tripas llevan piernas.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Pan con ojos y queso sin ellos.
La jodienda no tiene enmienda.
Roma, acuerdos y locos doma.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
A un fresco, un cuesco.
Agua y sol, tiempo de caracol.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Ante la duda, abstente.
Trato es trato.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
Piedra movediza no cría moho.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Las flores son para los muertos.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Juego de manos, rompedero de ano.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.