Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Donde comen dos comen tres.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Palabras blandas te pondrán en andas.
La vida del puerco, corta y gorda.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Manos blancas no ofenden.
Como poroto de la chaucha.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Estar como caimán en boca de caño.
Haceos miel y comeos han las moscas.
A pan duro, diente agudo.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
El haragán es el hermano del mendigo.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A cada pez le llega su vez.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Nace el pez para nadar, como el topo para minar.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
A palabras vanas, ruido de campanas.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.