Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
De tal colmena tal enjambre.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Hacer buenas (o malas) migas.
El muerto y el ausente, no son gente.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Llagas viejas, tarde sanan.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
A Dios, nada se le oculta.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
La manzana podrida pierde a su compañía.
Cómplice y asesino van por igual camino.
El que avisa no es traidor.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
A ruin, ruin y medio.
El flojo trabaja doble.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Se goza más amando que siendo amado
Una mano y un pie no aplauden juntos.
San Donato, la picha te ato y si no me lo encuentras no te la desato (para algo que se ha extraviado).
Araña muerta, visita cierta.
Julio, siega y pon tres cubos.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Las desgracias no vienen solas.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Camino malo, pásalo pronto.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Estar armado hasta los dientes
A la hija casada sálennos yernos.
El que demonios da, diablos recibe.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
No hay duelo sin consuelo.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Tal padre, tal hijo.