Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
Cada uno dice quién es.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Quien bien quiere, bien obedece.
Averiguelo, Vargas.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Mucho apretar, listo aflojar.
Febrero, cebadero.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Los problemas nunca vienen solos.
Nuestro gozo en un pozo.
Quien no tiene quiere más.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Miren quién habló, que la casa honró.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Ojo al parche.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.