Abejas sin comida, colmenas perdidas.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Iguales, como cabo de agujeta.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Quien bien ata, bien desata.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Con el engañador, se tú mentidor.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
A jugar y perder, pagar y callar.
Dios da, nunca vende.
Me importa un comino.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Al maestro, cuchillada presto.
La adoración es una admiración trascendental
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Reino dividido, reino perdido.
Retírate, agua, y veré quien labra.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Ser amable es ser invencible.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
A chico caudal, mala ganancia.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Hombre refranero, medido y certero.