Hay que dar para recibir.
Hierba segada, buen sol espera.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Buen comedor, buen dormidor.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Callemos, que el sordo escucha.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
En amores, los que huyen son vencedores.
Lo que te han dado, recíbelo con agrado.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Hombre hablador, nunca hacedor.
El que da, recibe.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
A caracoles picantes, vino abundante.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Hoy arreboles, mañana soles.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
El que mucho te cela es porque bien te quiere.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.