De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
El mundo es de los audaces.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Con pedantes, ni un instante.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Al pez, una vez.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Fiar, en Dios y en otro no.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Buena fama, hurto encubre.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
De fuera venga quien la tea nos tenga.
A bien obrar, bien pagar.
Bien te quiero y mal te hiero.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.