El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Hasta los animales se fastidian.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Mujer con toca, dos veces si.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Planta y cría y tendrás alegría.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Agua al mediodía, agua para todo el día.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
Con la boca es un mamey.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
El río pasado, el santo olvidado.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
A la fuerza no es cariño.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
De necios es huir de consejos.
La vida mejora de hora en hora.
Al endeble todos se le atreven.
Ni "arre" que corras ni "so" que te pares.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Dos no discuten si uno no quiere.
En cada tiempo, su tiento.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Le dan la mano, y se coge el codo.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
El trabajo ennoblece.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.