Antes me muero que prestar dinero.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
A traidor, traidor y medio.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Dios los cría y el diablo los junta.
Necio que calla por sabio que pasa.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Donde manda el amo se ata la burra.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
La práctica hace al maestro.
Como pecas, pagas.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Mujer pecosa, mujer candela.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
No hay secreto si tres lo saben.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Hombre anciano, juicio sano.
Cada gallina a su gallinero.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Cada necio quiere dar su consejo.
Cada uno es artífice de su ventura.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.