Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
El que va para viejo va para pendejo.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Olla quebrada, olla comprada.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
El que ríe el último, ríe mejor.
Dar de comer al diablo.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Breve habla el que es prudente.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Del lobo un pelo.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
La vida es corta y pasarla alegre, es lo que importa.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Más ordinario que una vaca con pedal.