Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
No existe un tonto que no sea admirado por otro tonto.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Los casados, casa quieren.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Boca ancha, corazón estrecho.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Ni miento ni me arrepiento.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
Un protector es como un manto.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Zapatero a tus zapatos.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Fía mucho, más no a muchos.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
El pasajero se conoce por la maleta.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Dinero guardado, barco amarrado.
Puta en ventana, mala mañana.
De día beata, de noche gata.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Al músico viejo le queda el compás.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Abre la boca que te va la sopa.
Al saber lo llaman suerte.
Día vivido, día perdido.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
El hombre honrado a las diez acostado.