El que se convida, fácil es de hartar.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Un clavo saca a otro clavo.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
La hacienda, el dueño la atienda.
No con quien naces, sino con quien paces.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
El uso hace al maestro.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Cada cual en su corral.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Buscarle cinco pies al gato.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Perro flaco soñando con longaniza.
Recuérdalo bien Mamerto, todo pirata no es tuerto.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
Oir a todos, creer a pocos.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Amor y vino, sin desatino.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Quien cerca halla, cerca calla.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Acogí al ratón en mi agujero y tornóseme heredero.
Quien bien ata, bien desata.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
El caballo viejo conoce bien el camino.