Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
El amor habla incluso con los labios cerrados
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Dios está en todas partes.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
Amigo lejos, amigo muerto.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Quien calladamente arde, más se quema.
Hay miles de miserias en un solo amor
Más vale la pequeña porción que llega con una bendición que la gran porción que llega con una maldición.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Aunque es algo loco, la pena le hará cuerdo.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
A buena mujer, poco freno basta.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
El que no llora no mama.
Buen comedor, buen dormidor.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
La lima, lima a la lima.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
A rocín viejo, cabezada nueva.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Oro es, lo que oro vale.
Hacer el primo.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Con peso y medida, bien se sobrelleva la vida.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.