Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Baila Antón según le hacen el son.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
El casado casa quiere.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
El tiempo es oro.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
Casa ordenada, casa salvada.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Quien nada hace, nada teme.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
Boca con duelo, no dice bueno.
Hombre chico, pensamientos grandes.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Agua de llena, noche de angulas.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
El cebo oculta el anzuelo.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Tu hablar te hace presente.
Ayunar, o comer truchas.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
El amor gobierna su reino sin espadas.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Borracho que come miel, pobre de él!