La esperanza no llena la panza.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La alegría en el alma sana se cría.
Vivir es morir lentamente.
Para ser bella hay que ver estrellas
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Obra acabada, maestro al pozo.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Cuando compartimos, solo ampliamos nuestra capacidad de ser felices.
Los refranes no engañan a nadie.
No al moco, sino donde cuelga.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
La más fina mula, patea y recula.
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Si no te aventuras, no tendrás nada.
Sirva de algo mientras se muere.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
A buenas horas, mangas verdes
Nadie extienda la pierna sino hasta donde la sábana llega.
Promete poco y haz mucho.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Abrojos, abren ojos.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Creerse el papá de los helados.
No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Beber sin comer, maña de ranas es.
A todo marrano le llega su diciembre.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
En carrera larga hay desquite.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.