Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Tragando aunque sea saliva.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Lentejas, comida de viejas.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
A amo ruin, mozo malsín.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Cuando llueve no todos nos mojamos.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
El relajo es dulce después del trabajo.
La mujer rogada y la olla reposada.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Palabra dada, palabra sagrada.
Antes que el deber está el beber.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Lentejas,comida para viejas, quien quiere las come y quien no las deja.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Ante la duda, abstente.
El vino es la teta del viejo.
No existe hombre de mar que no se pueda ahogar.
Ante la duda, la más madura.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Alcanza, quien no cansa.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Paciencia y barajar.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Dios acude siempre.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
No es ni chicha ni limonada.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.