Los hijos heredan las culpas de los padres
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
El que más puede, más aprieta.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
A la prima, se le arrima.
Al erizo, Dios le hizo.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Mal huye quien a casa torna.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Proba varón, que primero es San Antón.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
El avariento nunca está contento.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Parece que le ha hecho la boca un fraile.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Amores reñidos, los más queridos.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Ante la duda, abstente.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Olla quebrada, olla comprada.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.