Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Lentejas, comida de viejas.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Que chulo tu chucho colocho
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
El joven armado y el viejo arrugado.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Señor por señor, el padre es el mejor.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Moro viejo, mal cristiano.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Los mejores consejos, en los más viejos.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Tal padre, tal hijo.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Me lo contó un pajarito
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
A tal amo tal criado.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Saco de yerno, nunca es lleno.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Buey viejo, surco nuevo.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.