A la mujer bigotuda, de lejos se le saluda.
Ave que vuela, a la cazuela.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Para sabio Salomón.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Al loco y al fraile, aire.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
La cabra siempre tira al monte.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Despacito por las piedras
Papel, testigo fiel.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
A fullero, fullero y medio.
Los difuntos, todos juntos.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Más raro que perro verde
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Ya murió por quien tañían/doblaban.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
El buey pace donde yace.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Colgar los guayos.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
De buena casa, buena brasa.
Olla remecida u olla bien cocida.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
El pobre es un extranjero en su país.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
El trabajo ennoblece.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Hablar con lengua de plata.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Madre hay una sola.