A tal señor, tal honor.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Atrás viene quien las endereza.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
A amo ruin, mozo malsín.
Burro que piensa bota la carga.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Guardia viejo no cae en gancho.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Entre más viejo más cuero pero e que te cuelga.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Vino y amores, de viejo los mejores.
A cazuela chica, cucharadica.
El casado casa quiere.
Flaco hombre, mucho come.
Más duro que sancocho de pata.
Aseada aunque sea jorobada.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Mojarse el potito.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
La arruga es viejera, la cana embustera.