Leerle a uno la cartilla.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Para que no se espante el borrico por delante.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Si no es Juan, es Pedro.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Viento del solano, agua en la mano.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Barba remojada, medio afeitada.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Un padre puede mantener diez hijos, diez hijos no pueden mantener a un padre.
Lo bien hecho bien parece.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Mujer pecosa, mujer candela.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Burro apeado no salta vallado.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Habiendo don, tiene que haber din.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
El tiempo es oro.
Buena mano, de rocín hace caballo; y la ruin, de caballo hace rocín.
Hay más días que ollas.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
El que no agradece, al diablo se parece.
Con los descuidados, medran los abogados.
No comas todo lo que puedes, no gastes todo lo que tienes, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sabes.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.