Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Agua en cesto se acaba presto.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
El borriquito delante, para que no se espante.
Confesión obligada, no vale nada.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
A Dios, nada se le oculta.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Escarba la graja, mal para su casa.
Alforjas llenas quitan las penas.
Al higo por amigo
Leer entre renglones.
Buena es la costumbre en el bien.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
La verguenza es último que se piedre.
Agua no quebranta hueso.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Le dieron como a violín prestado.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Bailarines en cojos paran.
No hay altanería que no amanece caída.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Moda y fortuna presto se mudan.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Pronto y bien no hay quien.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Si malo es enero, peor es febrero.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles