El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
La sugestión obra.
Siempre que llueve, escampa.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Escoba nueva, barre bien.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
Mudarse por mejorarse.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Los frailes en jubón, hombres son.
Mira antes de saltar.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
Reniego de plática que acaban en daca.
Pan duro, pero seguro.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
A buena mujer, poco freno basta.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Arandino, borracho fino.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
La ocasión asirla por el guedejón.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
A liebre ida, palos al cubil.
El ingenio obvia dificultades,.
El abad canta donde yanta.
De boca para fuera.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Año de heladas, año de parvas.
Una abeja no hace colmena.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
Ir de capa caída.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Entre más apuro menos prisa.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.