Las indirectas del padre Cobos.
A la virtud, menester hace espaldas.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Para pelear se necesitan dos.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Reniego de plática que acaban en daca.
Ocurre en las mejores familias.
Juramento, juro y miento.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Donde hay duda hay libertad.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Buen oficio es no tener ninguno.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Boda mojada, novia afortunada.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Paga para que te acrediten.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Los compañeros de cama se escogen de día
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
En guerra avisada no muere gente.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Hombres de noche, muñecos de día.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
A llorar al cuartito.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Como el espigar es el allegar.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Más vale callar que con borrico hablar.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.